Bueno, ya está, los 18...
casi la veintena, dos décadas...
Es increíble la rapidez con la que han pasado los últimos años de mi vida.
Me acuerdo perfectamente de mis últimos 6 años, incluso de más, pero los que más he disfrutado han sido estos últimos.
Hay gente que entra y sale de tu vida, que deja un sabor amargo, o muy dulce en tu corazón. Hay sensaciones, momentos de felicidad máxima que son tan efímeros... que al final acaban siendo una imagen sin movimiento.
Hay otra gente en cambio, que una vez entran en tu vida no quieres dejarlas salir, pones un candado en la puerta de tu corazón y tiras la llave lejos. Esta gente te cambia al igual que cambian ellos con el tiempo. Cada día eres diferente, creces, sufres, ríes, lloras...
La vida es una condena a ser libre, pero, es una condena que me encanta cumplir.
Este año es una página en blanco que he ido escribiendo cada día que iba pasando, hasta llegar al momento en el que me encuentro ahora. Un cambio enorme, el final del principio.. Mi futuro.
Pro Somnio, in defense of our dreams, en défénse de nôtre reves, en defensa de nuestros sueños.
Ahora empieza una nueva etapa en mi vida, me agobia y me asusta, pero es algo que tengo que vivir porque estoy condenada a ello. Ortega decía que la vida es yo y mis circunstancias, y que para poder vivir bien todo esto, lo primero que hay que hacer es aceptarla tal y como viene.
Dentro de todas las circunstancias que una persona pasa, hay buenas y malas... la historia, la cultura...
Estoy viviendo en un mundo que mayormente no entiendo, pero bueno, la vida está para vivirla
Quiero vivir cada segundo.
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