martes, 27 de septiembre de 2011

Hoy me acordé de ti..

Primero de todo, dejar claro de quién hablo, alguna gente sabrá a quien me refiero, pero otra quizás haya oído su nombre jamás. 
Esteban Valdivieso García, cantautor y profesor de música, aparte de una magnífica persona.


Hoy en clase de filosofía hablando del alma y esos temas, el profesor ha preguntado si habíamos  perdido a alguien, no he podido evitar pensar en él... y nos ha dicho, que esa imagen que tenemos de la persona que perdimos es su alma, su esencia...


Esta magnífica persona me enseñó muchas cosas, me animó en otras muchas y me regañó cuando tenía que hacerlo...
Fue mi profesor de música y un gran amigo para mis padres, siempre que yo necesitaba algo él estaba ahí, en su aula, con su café en la mesa y la guitarra...


Un claro recuerdo que tengo de él es de 1º de ESO, cuando a unas amigas y a mi nos dio por cantar. Una vez bajamos a su clase una de mis amigas y yo, y me pidió que cantase... y yo con toda mi vergüenza, me planté delante suya, con una libreta vieja dispuesta a leer la letra de la canción..
Una canción de mecano, "el uno, el dos y el tres" . Empecé a cantar, con la mirada fija en la libreta y sin mover ni un dedo.
Entonces el me paró, me miró fijamente y me dijo, "suelta la libreta, mírame y empieza de nuevo" 
Y aunque me moría de vergüenza, eso hice, "que si ese día la tortilla da la vuelta... verás que pocos nos quedamos en cubierta... el uno el dos y el tres... "
Y me dijo, "más alto, más alto y muévete más, expresa lo que sientes" Yo muerta respiré y seguí cantando hasta que ya no sentía nada de vergüenza hasta sonreía mientras cantaba...
Y ese es el mejor recuerdo que tengo suyo, quizás es que no tenga muchos más, porque eso fue en el 2007, y estamos ya en el 2011 para acabar...
Pero es que ese 14 de Febrero de 2008 me cambió por completo, me acuerdo que iba feliz, por la mañana... andando tranquila hacia la cafetería antes de entrar a clase y nada más entrar en la cafetería vi a la camarera llorar, le pregunté el por qué de sus lágrimas y me dijo: "Esteban ha muerto..." Me quedé helada, sin habla... ni si quiera compré lo que quería comprar, dije adiós, me di media vuelta y rompí a llorar como una niña chiquilla... Entré en clase como una magdalena, me senté en mi silla y allí seguí llorando dos... quizás 3 horas... hasta que me quedé seca y después el entierro ese sábado fue mortal... ir allí y ver a tanta gente tan mal... no sabía que pintaba allí, pero sentía que tenía que despedirme de él, y hoy ha vuelto a mi memoria...
Esto es por y para él



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